En unos de mis viajes por Colombia, sabia que había encontrado a la mujer mas hermosa y divina del mundo, su nombre no lo mencionaré. Tomados de la mano emprendimos el viaje a Zipaquirá, un pequeño pueblo al norte de Bogotá, dedicado a la minería extrayendo sal; la principal fuente de ingresos para el sustento de las familias así como recibiendo a diario turistas quienes se adentran en un recorrido de cerca de 2 horas dentro de la mina llenando sus ojos de la belleza natural que rodea este hermoso lugar. Sin duda ha sido el mejor lugar que he visitado donde la magia nos conecto, el ambiente, la música y las luces de colores hicieron que ese preciso momento fuera el indicado para declararle mi amor.
